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El hecho de contar con una residencia adicional es una suerte, pero también puede suponer ciertos quebraderos de cabeza. Lo cierto es que no es tan fácil sacar una rentabilidad considerable de una vivienda o un alquiler vacacional, muchas veces no salen las cuentas y otras el desgaste de la propiedad y de los bienes mobiliarios también puede llevarse la mayor parte de los ingresos dependiendo de los inquilinos.

Debido a ello, mucha gente decide no arriesgar demasiado y alquilar sus viviendas de forma tradicional y sencilla. Sin embargo, existen diversas posibilidades de sacar rentabilidad a una propiedad, la gran mayoría pasan por algún tipo de alquiler de igual modo, pero teniendo diferentes factores en cuenta.

Dar el gran paso que te lleve a buscar una vivienda de verano no es tarea sencilla, pero muchas propiedades sacan más del doble o el triple de beneficios que otras por el hecho de hacer una inversión en su propiedad a pie de playa o en la alta montaña.

Evidentemente, adquirir una propiedad conlleva sus riesgos, a pesar de que haya habido un evidente crecimiento desde la explosión de la burbuja inmobiliaria de 2007, la remontada no se ha culminado ni de cerca y la pandemia actual tampoco ha ayudado demasiado, pero España es un país que vive del turismo y tener una propiedad en zona costera o montañera, a pesar de tener sus temporadas específicas de mayor afluencia, siempre va a tener un gran beneficio si se hace de la forma adecuada.

Alquilar tu propiedad

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), existen casi 4 millones de viviendas que no figuran como la principal entre todas las familias que conforman el territorio español y más de la mitad son utilizadas para el propio disfrute de los propietarios.

Factores como la promoción y difusión de la vivienda en las redes, el precio del alquiler, los sistemas y medidas de seguridad o la decoración son elementos capitales a la hora de buscar nuevos inquilinos, pero lo más importante, sin duda alguna, es encontrar un tipo de propiedad perfecta en una ubicación perfecta.

Además de ello, conviene establecer qué perfil de huésped que quieres que habite tu propiedad, comenzando por si prefieres ofrecérselo a una familia, a una persona adulta y responsable o directamente a turistas. Para ello hay que plantearse los plazos de alquiler que encajen más con la vivienda:

  • Alquiler a largo plazo: Es un hecho que cada vez hay más personas que ponen en alquiler una vivienda con la intención de mantener a un inquilino para períodos indefinidos, pero se ha de tener en cuenta que el propietario seguirá pagando los impuestos Sobre Bienes Inmuebles (IBI), los gastos de la comunidad, tasas de las basuras, etc. Tampoco hay que ignorar el hecho de que hay que declarar a Hacienda todos los beneficios obtenidos del alquiler.
  • Alquiler a corto plazo: En muchos otros casos, contar con una segunda vivienda no implica olvidarse de vivir en ella, sino que el propietario puede darle uso con cierta frecuencia y orientar el alquiler a períodos más vacacionales. La situación global generada por la COVID-19 provocó un desplome casi total del turismo durante el primer verano que azotó al mundo. Esto, evidentemente, afectó a personas con este tipo de modelo en mente, pero es un hecho que la movilidad se está recuperando e incluso se prevé un periodo de auge como respuesta.

Por último, lo más importante en este caso es tener presente la normativa vigente de la zona donde se posea la vivienda y que, a pesar de que la propiedad se encuentre vacía, el dueño seguirá afrontando todo tipo de facturas y gastos.

Una alternativa al alquiler clásico

En algunas ocasiones, la experiencia del alquiler no satisface al propietario tanto como se imaginaba o, simplemente, no le da el uso que esperaba darle y la posibilidad de vender la propiedad se abre paso en su cabeza. Si eso sucede, no es descabellado planteárselo seriamente, pero siempre se pueden estudiar alternativas antes de tomar una decisión demasiado drástica.

Las segundas viviendas tienden a revalorizarse con el tiempo, eso es un hecho y, si sigues los pasos adecuados, es posible encontrar un buen comprador, especialmente si se cuenta con una propiedad en zonas exóticas donde suele haber mucha actividad turística, pero una alternativa muy atractiva si no se está rentabilizando nuestra vivienda al máximo, es vender únicamente la nuda propiedad.

Esta posibilidad hace que el pleno propietario transfiera la titularidad de la casa, pero manteniendo el usufructo, o lo que es lo mismo, el derecho a hacer uso de la vivienda.

Esta medida es especialmente atractiva para personas mayores de 65 años, ya que les abre la oportunidad de obtener una gran cantidad de dinero y seguir disfrutando del uso del inmueble.

Una vez vendida la nuda propiedad, ya se habrá rentabilizado la segunda vivienda en gran medida y, disponiendo del usufructo, es posible usar la vivienda a modo de hogar o alquilarla a una tercera persona si se desea.

Pasos a seguir para alquilar tu vivienda

Una vez tengamos claro qué tipo de propiedad tenemos, a qué perfil de huésped queremos ofrecer nuestra vivienda y cuánto tiempo y cómo queremos alquilarla, hay que ponerse manos a la obra. Se podrían establecer tres métodos principales para difundir nuestra vivienda:

  1. Publicación de un anuncio tradicional: Este método, a pesar de que parezca muy anticuado, sigue funcionando como el primer día. Colgar un anuncio en un tablón con un teléfono de contacto, un par de fotos y una descripción rápida en lugares de fácil acceso al tipo de inquilino que buscas hará que recibas llamadas. Evidentemente, si buscas estudiantes, tendrás que colgar los carteles en facultades, si buscas gente joven trabajadora, en las paradas del metro, en bares, etc.
  2. Portales inmobiliarios: Probablemente, este es el método más rápido, sencillo y efectivo hoy en día. Casi todo el mundo dispone de acceso a internet y este tipo de espacios web suelen ser muy sencillos e intuitivos e incluso tienen plantillas para los más inexpertos.
  3. Plataformas digitales: Existen diferentes compañías que se dedican a poner en contacto a usuarios con hospedajes particulares disponibles y usuarios en búsqueda de alojamiento. Lógicamente, la compañía se queda con una pequeña comisión de las transacciones, pero es una posibilidad rápida y sencilla sobre todo para periodos cortos. Algunos de sus ejemplos más conocidos son Airbnb, HomeAway o Couchsurfing.

Desde Mas Vida Real Estate podemos ayudarte con todo el proceso, y conseguir de manera rápida lo que parece más fácil pero es todo lo contrario: encontrar al comprador adecuado y firmar la venta.

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